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Mostrando entradas de agosto, 2023

Quince minutos -Capítulo V- Todo es mío - Viejo menos que amigo

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      Jaime Gil de Biedma   Esa vez era yo el que llegaba tarde al local. Había ido al dentista, empecé con problemas en los dientes muy joven y parece que no acabaré con ellos hasta que el último me abandone o yo la palme, lo que suceda primero. Todavía tenía la boca dormida y cuando hablaba parecía masticar un trozo de algodón. Vamos, que no iba muy atento y como la puerta del box se abría hacia afuera, estuvo a punto de volarme la nariz. Parches salía escupiendo sapos y culebras después de abrirla de una patada. –¡Joder, Parches ves con cuidado! Aunque debió sonar más bien: Oer Marches ves on... Bueno, basta, ya lo pillas, ¿no? –¡Gordo! ¡Mierdecilla! Quítate de en medio, ¡jodido lameculos!  Parches no es un tipo que pierda los estribos con facilidad, un batería no puede hacerlo, su lema debe ser siempre: tempo, tempo y tempo, aunque parezca que se le ha ido la cabeza en realidad no puede permitírselo nunca. Por lo demás, como los otros, siempre es...

Quince minutos -Capítulo IV- Aquellos tiempos no tan felices

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      Chuck Palahniuk Desparametrización 002.Imagen base Rhododendrites Los locales deben continuar en el mismo semisótano, lo que no sé es si habrá gente todavía ensayando o será un trastero o cualquier otra cosa que esté más de moda. Por encima de ellos, en los bajos del bloque, algún lumbrera había previsto montar unas pequeñas galerías comerciales de cara a la Ronda. Creo que por aquella época a bastantes listos les dio por pensar que eso era una buena idea porque sé de unos pocos edificios que tienen los bajos llenos de pasillos con tienduchas cerradas a un lado y al otro. En algún momento, como las galerías no tiraban, alguien descubrió que podía alquilar los almacenes del semisótano como locales de ensayo y recuperar un tanto de la inversión. Y hacía allí gravitamos todos los tipos que nos habíamos aprendido los acordes de quintas. Se accedía entonces por una puerta pequeña de hierro que aparecía a medio camino de la rampa del parking y te dejaba ent...

Quince minutos -Capítulo III- Mi vecina + Elogio del Furullo

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      David Trueba-Desparametrización 002 Imagen original Pedro J. Pacheco   Pues ya es otro día. Continuo en ese punto en que odio el mundo en general y a mí mismo en particular, y considero la lucha armada –o la guerra química– instrumentos racionales para resolver casi todo. En  medio de este estado de animo suena el timbre de la puerta y seguidamente se abre y entra mi vecina. Mi vecina tiene treintanosecuantos, ni muchos ni pocos. Es un poco rollo Betty Page con dilatadores en las orejas, y tatuajes y más delgada y más de todo; como son las chicas de ahora, vamos. Las razones por las que tiene las llaves de mi casa son las mismas por las que las tuyas las tiene alguno de tus vecinos. Por qué hace un uso tan liberal del privilegio solo lo sabe ella. No existe ningún tipo de ligamen romántico entre nosotros, ni existió, ni existirá, quítate cualquier esperanza de que suceda en estas páginas, además detesto las novelas románticas, más las novelas r...