Quince minutos -Capítulo V- Todo es mío - Viejo menos que amigo
Jaime Gil de Biedma Viejo menos que amigo ¿Qué qué hay de nuevo? Nada bueno, me duele –a ratos– tanto el brazo que he pagado de mi bolsillo una resonancia magnético nuclear de la muerte o algo por estilo. La Seguridad Social cubre este tipo de prueba; pero la lista de espera es muy larga y que a mí cada día me cueste más rockear no es sinónimo de urgencia para el sistema. Vale una pasta, pero no sé para qué coño quiero el dinero si no es para esto. He acabado metiendo el brazo dentro de una especie de dónut enorme, después de visitar a un traumatólogo, también privado –más pasta–, que tiene la sala de espera llena de diplomas y fotos de violinistas famosos dedicadas. Digo famosos por decir, no conozco ningún violinista. En la primera visita el tipo se sorprende cuando le explico que mi problema es con la guitarra eléctrica y me despacha hasta el día siguiente, en que me pide que vuelva con la guitarra para ver de qué biomecánica estamos habland...